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jueves, 18 de septiembre de 2008

LO NEGRO DEL NEGRO FIDEL

El grado de Doctor Honoris Causa, entregado ayer al gobernador Fidel Herrera, en el puerto jarocho, me recuerda al Negro Arturo Durazo Moreno.
Siendo Jefe del poderoso Departamento de Policía y Tránsito de la ciudad de México, durante el sexenio de su amigo de la infancia el presidente José López Portillo (1976-1982), Durazo fue el prototipo del funcionario corrupto, narcotraficante, sanguinario y estafador de la época dorada del PRI en Los Pinos.
Lo mismo ordenaba masacres y asesinatos masivos; exigía a sus policías asaltaran y extorsionaran a la ciudadanía; así como también amasó fortunas millonarias en dinero y bienes materiales.
Era tal el poder y la impunidad acumulados en un solo hombre, que el Negro se dio el lujo de crear su propia banda de asesinos y asaltantes para proteger al crimen organizado y a las células del narcotráfico, a cambio de costales de dólares. Su principal operador fue Fernando Sahagún Vaca, presunto tío de la exprimera dama Martha Sahagún de Fox.
Pero la invariable debilidad de Durazo recaía en las mujeres jóvenes, y el culto a su personalidad. Disfrutaba aparecer todos los días en las primeras planas de los medios nacionales como protagonista de hechos relevantes en la vida política del país.
De acuerdo a su biografía criminal, descrita en el libro Lo Negro del Negro, redactado por quien le sirviera como su guardaespaldas, José González, Durazo ordenó la tortura y muerte de 12 presuntos asaltantes centroamericanos, tirados en el Río Tula.
Así también se le involucró en los asesinatos del exgobernador de Nayarit y exsecretario de Agricultura del expresidente Adolfo Ruiz Cortínez, Gilberto Flores Muñoz y su esposa Asunción Izquierdo.
El jefe policíaco de marras, adoraba los elogios periodísticos, no importándole prefabricar delitos que él mismo resolvía; como fue el caso del inventado secuestro de doña Carmen Romano de López Portillo, por el que, al haberlo evitado, Durazo pidió a su cuate el presidente, recibir el micrófono de oro de manos de la Asociación Nacional de Locutores.
En su enfermedad por lavar y esconder su imagen de pillo y delincuente, Durazo obsesionó con “arreglar” para él la entrega de reconocimientos y premios fantasmas que olían a sangre y estupefacientes. Su egolatría era acaparar los reflectores televisivos.
Enloquecido de poder pedía le llamaran “General de División”, lo que originó reacciones de molestia en militares de alto rango en Secretaría de la Defensa.
A punta de pistola y amenazas obligó a que el Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, le concediera el grado de Doctor Honoris Causa, sin contar con antecedentes de jurista.
Como funcionario público y estando en la cima de las complicidades, nada escapó al éxtasis enfermizo de Durazo.
Embriagado de poder pisoteó la ley y las instituciones públicas, y enriqueció hasta donde se le vino en gana.
La de Arturo Durazo y de muchos otros, son historias de conductas de abuso de poder, que sinceramente creía yo estaban desterradas del México actual.
Nuestra república enfrenta una grave crisis de gobernabilidad política que traspasa a la inseguridad nacional que, como ya quedó de manifiesto, atenta contra vidas ajenas a los protagonistas principales de la guerra declarada entre las autoridades y la delincuencia organizada.
En ese conflicto bélico y terrorista, al estado de Veracruz se le guisa aparte.
El miedo de las calles consume las vidas de los veracruzanos por la inseguridad incontrolable que sólo los locos y los pendejos que juegan al sordo-ciego, no ven ni escuchan.
Pero sin embargo, a quienes gobiernan la entidad, les encanta vivir del cuento.
Enarbolando la bandera de Veracruz, se han dado a la tarea de cosechar “premios y reconocimientos”, en Francia, España y Estados Unidos, cuando los veracruzanos quieren medicinas, comida y empleos.
Y ayer en el teatro Francisco Clavijero de la ciudad cuatro veces histórica, la burla que raya en el cinismo…el grado de Doctor Honoris Causa, por impulsar la calidad educativa.
¿Cuál? ¿Dónde?
Cuánta razón hubo cuando, en la intimidad del entorno familiar, el gobernador recibió el reproche de…¿Qué te pasa Fidel? ¿Porqué el poder te ha enloquecido?
Palabras sabias de quien Fidel, le debe todo para llegar a donde está.
¿O usted qué opina?

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