martes, 3 de mayo de 2011

EL ARTE DE SABER GOBERNAR.

BUENOS DÍAS VERACRUZ

David Varona Fuentes
Martes 4 de mayo del 2011.

La política es una ciencia.
Difícilmente existen mortales que sepan digerirla.
Sobre todo, cuando existen tristes y lamentables accidentes en la materia.
La política lleva a los hombres y mujeres al poder; militantes de partidos políticos de todos los colores, con los resultados ahora conocidos, por la inmensa mayoría de la sociedad civil.
Hablemos de la política veracruzana.
Indiscutiblemente que ha sido el estado de Veracruz; laboratorio de grandes y experimentados políticos.
En los últimos sesenta años dos presidentes de la república han salido del estado de Veracruz:
Miguel Alemán Valdés y Adolfo Ruíz Cortines.
En estas seis décadas; existió un código político, que era un verdadero manual para todos aquellos que protagonizaban la fuerza del poder.
Hasta el momento, el PRI ha sido el partido en el poder gubernamental.
Recuerdo que desde la época en que fue gobernador de nuestra entidad; el férreo político sureño don Fernando López Arias. Su gabinete estuvo integrado, por verdaderos jóvenes profesionales de la política, así como también por hombres maduros, que con su experiencia le dieron fortaleza a un gobierno serio y respetable
Siendo muy joven pude lograr la amistad y afecto; del que fuera ex procurador de la república.
Lo conocí de cerca… don Fernando era de pocas pulgas; no era afecto al chisme ni al chocholeo, siempre directo y enérgico con sus colaboradores.
Hombre de mediana estatura; su voz fue siempre clara y con acento sureño; sus órdenes nunca fueron puestas en tela de duda y quien tuvo la osadía de equivocarse, grandes fueron las reprimendas, de un gobernante maduro.
Ahí le van unos nombres de quienes estuvieron en el gobierno lopezarista: Rómulo Capillo secretario de gobierno, Salvador Zamudio tesorero del estado y Mario G. Rebolledo procurador de Justicia.
Tres grandes y respetables veracruzanos; que le dieron forma y contenido al gobierno de don Fernando López Arias.
Con don Fernando empecé a entender y comprender; que la política era toda una profesión.
Marcos… era su jefe de ayudantes; un guarda espalda eficiente, atento con la gente, nunca lo vi atropellar ni insultar a todo ciudadano que se le acercaba a su gobernador; tampoco fue un patán ni un gorila, que con pistola en cinto aterrorizara e infundiera miedo.
Eran otros tiempos.
Cuando un gobernante actuaba con serenidad y prudencia; sin arrogancia alguna, ni mucho menos con prepotencia.
Terminado su mandato, don Fernando partió a la ciudad de México.
Y un día de tantos llegué hasta su despacho de la avenida Nuevo León en donde despacha sus asuntos particulares.
Me anuncié con la señora Duva Rodríguez; quien fuera su secretaria privada de toda la vida.
¿Joven Varona usted aquí?
Si señora… vengo a saludar a mi amigo el señor licenciado don Fernando López Arias.
Tome asiento, en un momento lo anuncio.
En diez minutos estaba frente a quien había gobernado durante seis años; un sexenio fructífero lleno de realidades.
Sentado en un gran sillón negro giratorio; FLA mi miró fijamente y dijo:
¿Cómo estás muchacho?
Bien señor… me atreví a venir a saludarlo aprender sus grandes enseñanzas de la política.
Don Fernando soltó una carcajada.
Hablamos de todo y de todos los veracruzanos.
Entro mi curiosidad.
¿Señor no veo al coronel Tello?
Hernández Tello había sido su secretario de seguridad pública.
Con mirada perdida, como queriendo adivinar el futuro.
López Arias me dijo en forma pausada.
Muchacho… en la vida aprende a quedarte solo, no a que te dejen solo.
Un silencio nos invadió… con un fuerte abrazo me despedí de uno de los grandes gobernadores, que ha tenido Veracruz.
Después llegó don Rafael Murillo Vidal; un extraordinario gobernante.
Puedo decir sin temor alguno, que don Rafael me dio entrada, para conocer desde las entrañas mismas el poder.
Un semanario, La Gazeta me abrió las puertas del gobierno del estado.
Tres hombres inteligentes y vigorosos; encabezaron el gobierno murillista: Francisco Berlín Valenzuela secretario de gobierno, Manuel Carbonell de la Hoz Subsecretario de Gobierno y Antonio Piana Lara tesorero del estado.
También con don Rafael se desempeñó como su secretario particular Juan Maldonado Pereda.
En este sexenio empezó una era de una política vigorosa y de constantes protagonismos.
Carbonell siempre quiso llevar la voz cantante.
Hicieron crisis interna los celos políticos entre Maldonado y Carbonell… Paco Berlín jugaba solo.
Ya para ese entonces yo estaba en medio.
Manolo era mi amigo y maestro de toda la vida; Juanito lo conocí cuando llegó a la secretaría particular, con ambos mantenía una amistad seria y respetable.
Mi aprendizaje estaba con el gobernador Rafael Murillo Vidal.
Fueron cientos de noches que el señor gobernador y yo conversamos, largo y tendido.
Don Rafael me confió muchas cosas de su gobierno; en donde no cabía la indiscreción ni la deslealtad.
Le agradaba dialogar conmigo, me veía con afecto y simpatía, varias ocasiones desayuné en la casa de gobierno, ahora casa del pueblo.
El capitán Carlos Ruíz jefe de ayudantes; siempre cordial y atento, un hombre agradable.
Mención especial merece el contador Antonio Piana Lara quien fuera tesorero general del estado.
Un funcionario modesto, sencillo y cordial, nunca hizo alarde del poder económico, ni tampoco fue soberbio mucho menos arrogante.
Toño, fue y sigue siendo un gran amigo personal.
Con Don Rafael Murillo aprendí mis primeros pasos de la política; las grandes enseñanzas de la función pública.
Ahí comprendí que el poder marea a los inteligentes y enloquece a los pendejos.
Dejo en el tintero la extraordinaria obra de don Rafael Hernández Ochoa; que merece cometario especial.
De don Agustín Acosta ya adelante algunos párrafos de su gobierno.
De don Patricio Chirinos, de don Fernando Gutiérrez Barrios, de Dante Delgado, de Miguel Alemán y de Fidel Herrera, ya hablaremos de todos y cada uno de ellos.
A todos los conocí de cerca, contemplé como ejercieron el poder y ahora con Javier Duarte; se perdió la brújula de hacer política en serio.
Y a ciento cincuenta días del gobierno del doctor Duarte; la mayoría de sus colaboradores andan en la luna, todavía no les cae el veinte.
Gobernar es cosa seria.
No se trata de jugar a la política.
Los resultados están a la vista… son aterradores los días que viven los veracruzanos.
¿O usted qué opina?

davidvaronaf@hotmail.com

BUENOS DÍAS VERACRUZ

-en vivo-11am-

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